28 agosto, 2010

Había pasado mucho tiempo desde aquella tarde gris, la ruta, ella y su soledad. Aimé ya comenzaba a sentir la desazón de las ilusiones corroídas y el peso contundente de un sentimiento tan ajeno como propio.

Esta vez había aterrizado casi por casualidad en una ciudad grande y era algo así como un golpe de gracia del destino, que rayaba el sarcasmo premeditado de un pasado repetitivo que se negaba a abandonarla.Siempre rodeada de un sinnúmero de personas y sin embargo siempre sola.

Asomaba la tarde y ella estaba sentada en un banquito de un parada de micros como esperándolo, siempre a Él. Soñándolo despierta únicamente a Él.

La epifanía vino a ella como un furibundo recuerdo. Suspiró, secó una lágrima y enfundando un poco de coraje, partió a su morada de ocasión.

Mantenía abierto el destartalado librito marrón sobre una mesa.  Y su mano amenazaba con dejar caer algunas líneas:

 No olvidar de RECORDAR: del latín recordari, volver a pasar por el corazón.


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16 agosto, 2010

01 agosto, 2010

Historia de amor

Quizá mi nombre es nuevo para ti,

quizá mi voz tan sólo son palabras.

Quizá tus labios duden frente a mí,

no saben que me besaron cada mañana.

Me ves y no me miras, me oyes sin escuchar

y yo como una niña, otra vez, me vuelvo a enamorar.

Confía en mí, volveremos a cruzarnos por la playa.

Volverá a llevarse el viento mi paraguas

y otra vez podrás poner sobre mi espalda tu jersey

y otra vez no hará falta decir nada.

LHDVG.

31 julio, 2010

Y era algo así como enamorarse del viento e ir tras él… como amar la nada…

25 julio, 2010

Pero seguía volando, desesperadamente…

Vuelo sin orillas


Abandoné las sombras,
las espesas paredes,
los ruidos familiares,
la amistad de los libros,
el tabaco, las plumas,
los secos cielorrasos;
para salir volando,
desesperadamente.


Abajo: en la penumbra,
las amargas cornisas,
las calles desoladas,
los faroles sonámbulos,
las muertas chimeneas
los rumores cansados,
desesperadamente.


Ya todo era silencio,
simuladas catástrofes,
grandes charcos de sombra,
aguaceros, relámpagos,
vagabundos islotes
de inestable riberas;
pero seguí volando,
desesperadamente.


Un resplandor desnudo,
una luz calcinante
se interpuso en mi ruta,
me fascinó de muerte,
pero logré evadirme
de su letal influjo,
para seguir volando,
desesperadamente.


Todavía el destino
de mundos fenecidos,
desorientó mi vuelo
-de sideral constancia-
con sus vanas parábolas
y sus aureolas falsas;
pero seguí volando,
desesperadamente.


Me oprimía lo fluido,
la limpidez maciza,
el vacío escarchado,
la inaudible distancia,
la oquedad insonora,
el reposo asfixiante;
pero seguía volando,
desesperadamente.


Ya no existía nada,
la nada estaba ausente;
ni oscuridad, ni lumbre,
-ni unas manos celestes-
ni vida, ni destino,
ni misterio, ni muerte;
pero seguía volando,
desesperadamente.

Oliverio Girondo

18 julio, 2010

Traductor de Almas II

LEOPOLDO. — En el sueño yo sentía algo muy especial…

REACHEL. — ¿Qué cosa Williams?… Perdón, Leopoldo…  es amor… Me amas, nos venimos amando  desde hace siglos, nuestras almas se aman, no importa el cuerpo que tengamos… (…)

LEOPOLDO. — ¿Y qué vamos a hacer con este amor? ¡¡No puedo ni tocarte!!  Estoy sintiendo una cosa tibia acá (Leopoldo se señala el pecho), y sé que va a comenzar a doler…

REACHEL. — Te estas acordando… te estas acordando…

Fragmento de “No te mueras sin decirme a dónde vas”