Todo lo que se pueda decir es mentira;
el resto es silencio.
Sólo que el silencio no existe.
Las palabras no hacen el amor,
hacen la ausencia.
Sólo el amor convierte en milagro el barro. Sólo el amor alumbra lo que perdura.
29 enero, 2012
28 enero, 2012
Se había dormido después de derramar hasta en la última lagrima todo lo que había guardado celosamente por tanto tiempo… Los años pasaban y las decisiones cada vez pesaban un poco más, nunca había sentido tan en carne propia lo de: “las decisiones se toman en unos segundos y se pagan el resto de la vida”
26 diciembre, 2011
Tenía tanto que pensar, pero ,¿por dónde comenzar?
Por dónde se empieza cuando toda tu vida es un enredo, cuando te das cuenta que dejaste de soñar hace mucho mucho tiempo; cuando un día despertas y te das cuenta que estas sumergida en tu propio y particular infierno, creado a base de algunas decisiones erróneas y sus consecuentes acciones y resultados; sin contar con los numerosos factores, quizá azarosos, quizá simplemente obra del destino, que se desarrollaron a tu alrededor y que de manera indefectible te afectaron y te arrastraron hasta aquí, hasta este estado de materia inerte en la cual se había transformado esta existencia mía; hasta éste punto crítico de inflexión en el cual parada frente a un espejo no lograba reconocer la imagen que él me devolvía.
18 diciembre, 2011
29 octubre, 2011
09 octubre, 2011
Cuando despertó, yacía tendida en un suelo irregular, húmedo y musgoso. Los primeros haces de luz se filtraban a través de las hojas de los centenarios árboles que la rodeaban. Tanta claridad parecía herir sus párpados cansados; entrecerrando los ojos trató de divisar algún sitio familiar, algún minúsculo indicio que la ubicase en el vasto espacio que la rodeaba. Pero fue en vano, nada halló.
Indecisa comenzó a deambular. Luego de unos minutos de caminata quedó frente a frente a una encrucijada. La ironía misma parecía materializarse en aquella ambivalencia , el sueño y la pesadilla; lo más deseado y lo más temido. Se sentía atrapada como el mismo felino de Schrödinger, incapaz de ser artífice de su destino esta vez, como si toda su existencia dependiera de la mirada de un desconocido, ausente pero imprescindible.
Se encontraba irremediablemente allí, absorta y detenida en el tiempo frente a aquella bifurcación. Dos ignotos universos se abrían ante sus ojos, dos senderos extrañamente familiares y anhelados. Ante su atónita e incrédula mirada el destino le depositaba a sus pies el vislumbre de lo que podría llegar a ser…
A su derecha el camino era escarpado y de difícil acceso . Una luz tenue a duras penas lograba iluminar aquel descortés sendero que aunque defectuoso a la vista de la mayoría para ella era dol
A su izquierda la perspectiva era muy distinta. Se trataba de senda amplia y luminosa. Su trayecto era suave y afable. Cada tramo de su recorrido visible destilaba lozanía y cordialidad. Era lo opuesto a aquel pequeño espíritu solitario y herido que había encarnado en ella. Eran como los polos de un imán. El magnetismo de aquel cálido camino la envolvía y la arrastraba inexorablemente. Silenciosa e íntimamente parecía leerle los pensamientos y amoldarse a ella. Era inevitable no enamorarse de la belleza que le ofrecía. Y trémula sentía que en cierto modo aquel camino tan transitado la completaba y eso le daba pavor.
Acaso pedir piedad frente a aquella lastimera situación no era suficiente. Su alma agitada y temblorosa se hacía añicos frente a la indecisión. Ella sabía en los mas hondo de su corazón que no era capaz de elegir un sólo camino. El hacerlo significaba que una parte suya se cerraría y moriría junto al camino que dejase de lado. Era automutilación, una apoptosis que de seguro iba a dejar una huella permanente, insondable y amarga.
Era justamente en estos momentos que ella deseaba con todas sus fuerzas que Everett tuviese un poco de razón y que en verdad el universo esta vez conspirara a su favor…
22 julio, 2011
Al que no fue, pero pudo ser… Al hasta ahora siempre ausente.
Quiero desaparecer y no morir
Quiero no ser y perdurar
Y saber que perduro
Llamo a las puertas de la muerte
Y me retiro
Llamo a la vida y huyo avergonzado
Quiero ser toda mi alma y no lo puedo
Quiero todo mi cuerpo y no lo logro
Vicente Huidobro. Poemas póstumos 4.